El desvergonzado canto de un fantasma que, con rogativas, sueña al Amor

Amor, no me dejes

que te conozco de poco,

pero te he visto de menos

Amor, yo te pido

que te vayas,

que si no vuelves

nunca vengas,

para que no encuentre yo

soledad por siempre,

soledad sempiterna

de flores amarillas que se funden en tus ojos

y en los míos, que ven en tu luz invisible

simiente,

vientre de un hogar,

nido de ideas

que dan voz a tu voz,

materia a mi sombra

y sombra a mi vida;

hablaré del llanto sonriente

si acaso

adonde vayas tú

y adonde vaya yo

rebelde,

porque la revolución es emoción,

nuevamente hablaré

del gran amor que yo te tuve,

el gran amor de soledad.

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