Sobre las «Cartas a una princesa alemana», de Euler
Estuve leyendo, últimamente, una porción de la correspondencia que el célebre polímata suizo Leonhard Euler sostuvo, por solicitud del rey prusiano Federico ii , con la entonces quinceañera Federica Carlota de Brandeburgo-Schwedt. Sus Cartas a una princesa alemana contienen un cúmulo considerable de lecciones, ejecutadas con admirable claridad, que recogen el estado coetáneo de la filosofía de la naturaleza, que es idéntica a la física, y la metafísica, a la que se atribuye su previa fundamentación lógica. Instruye, entre otras cosas, el cuadro newtoniano del mundo, reconstruyéndolo desde sus rudimentos, razonando con base en los consabidos, y frecuentemente omitidos, experimentos mentales preambulares al alegato de las leyes del movimiento. Al hacerlo, exhibe su evidente e inquebrantable devoción por la realidad de la filosofía mecánica establecida por Isaac Newton y esgrime opiniones desfavorables contra sus opositores wolffianos, sometiendo al monadismo de Leibniz a...